
Hoy necesitaba un abrazo tuyo, saber que después de todo lo que hemos pasado, de todo
lo que te hice pasar, sigues ahí, como siempre...
Sé que tú también lo querias, pero yo, nunca te los he dado.
He vuelto a recordar cuánto me gustaba regalar abrazos.
Me callo porque la sabiduría escucha.

