martes, 17 de noviembre de 2009


Sientes los nervios, y tu respiración se acelera, no es miedo. Saltas, cantas, ríes, animas al resto, miras a los que siempre te han apoyado, al suelo, y al cielo.
Aplausos, inspiras. Ya estás arriba y no ves nada, sólo una luz cegadora. Te sientes más pequeña que nunca, y miras al resto, que te miran con cara de miedo, y sonríes, alguien tiene que hacerles disfrutar.
Y en menos de un segundo, justo antes de empezar, recuerdas todo lo que te ha llevado hasta donde estás hoy. Tu mirada se alza, y una sonrisa de satisfacción inunda tu cara, ESTO ES LO QUE QUIERO.

No hay nada más grande en el mundo que subir a un escenario, y sentir ese calor, la música y el halo de felicidad que tú mismo creas. No puedo olvidarme de esto y hacer como si nada, es la droga más potente.


He decidido, por vosotros, los que me apoyáis en mi desquiciada idea de bailar, que no voy a dejarlo, seguiré, siempre.

Va por ustedes.

1 comentario: