Perdón por olvidarme de que tú no eres él y por no acordarme de que sabes aprovechar las segundas oportunidades.
Gracias por saber ecucharme, por esforzarte en conocerme (y a los míos), por ser capaz de conseguir que no haya parado de reír en 4 días y medio y saber que van a ser muchos más.
Es la primera vez que tengo ganas de que empiece septiembre, de vivir 213 horas contigo sin separarme, y darme cuenta de que eres la primera persona en el mundo con la que puedo pasar días enteros sin agobiarme, aburrirme, ... o como lo quieras llamar.
Sigue siendo tú, que nadie me queda tan bien. Hagamos un pacto infinito y supongamos que yo salgo ganando. Seamos el Sr. Daytona y la Srta. de la Renta.
Vamos a imaginar juntos.
El caribe entero no cabe en cualquier lado.
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