Me gustaba la forma que teníamos de hablar, tan nuestra, la forma que teníamos de mirarnos, tan tuya, y la manera en la que me dabas prioridad incluso delante de ella. Hoy ha sido distinto, nada de eso ha pasado y he tenido que sentir lo que tu has sentido antes. No me gusta, y no lo quiero para mí.
Puede que eso sea lo que necesitaba y esta vez es totalmente enserio, no pienso salir ni una noche más para verte (aunque sólo dure un par de minutos) ni mendigarte un abrazo. No quiero que sigas aquí, o puede que sí pero... no de esta manera.
Estoy aturdida, pero tengo clara (que coincidencia más inoportuna) una cosa, tú ya no eres para mí y yo ya no pienso serlo para ti, ni un poquito.
Esta vez me lo prometo a mí misma, así sé (y sabes) que no fallaré.
No hay comentarios:
Publicar un comentario