viernes, 30 de diciembre de 2011

Sí,estoy prometida con 19 años.

Ya he oído suficientes "eres muy joven" " pero ... qué dices" " estás loca" y sinónimos estúpidos.

Ayer el hombre con el que pienso pasar mi vida, la persona que mejor me conoce y comprende, ese hombrecito gracioso que me provoca agujetas me preguntó (como si hiciera falta) si quería casarme con él, si quería pasar el resto de mi vida a su lado. Lo hizo al lado de un puente (como si del de Manhattan se tratara) y al lado de un río, de noche, de rodillas, y con una catedral iluminada que casi hacía sombra a mi anillo.

Le quiero, le quiero más que a todos mis zapatos (casi lloro al decirlo), le quiero, le amo, es todo lo que necesito para ser feliz, y lo digo muy enserio.
Supongo que la pequeña Ana materialista está cambiando. Supongo que tiene que ver con que sin él, nada se ve bonito, porque a su lado todo es diferente, llena mi vida de una armonía y una especie de halo que impide que deje de sonreír.

Es cierto que a veces me saca de quicio, me hace llorar, e incluso tengo ganas de matarle, pero pone esa carita, o dice esas cosas que solo a él se le ocurren y me cambia todo. Se lo permitiría todo en la vida.

Le conozco mejor de lo que él piensa, sus inseguridades, sus manías, sus disimulos, su forma de reír, de andar, de intentar engañarme... y cuanto más le conozco más me le quiero.

Quiero pasarme las mañanas a su lado, vagueando, haciendome la dormida para verle. Dormir dándole la espalda para que me abrace, y que su aliento en mi nunca me evada de todo. Su piel.

Sé que estoy haciendo lo correcto, porque siempre que hago lo que siento es así, y esta vez, siento más que nunca.


Sí, quiero.

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