No sé que pasa, y me duele. Me sigues controlando los estigmas y me sangran.
Ya no sé si quiero ser galerista, o diseñadora, o si alguna vez he querido ser bailarina de verdad.
Me siento tan patética rogando, sin querer, que respondas; que me expliques para poder entender. Me siento tan vulnerable que no quiero volverte a ver, y menos sabiendo lo que sé.
Alguien, que últimamente se ha vuelto consejero de esta vida mía, me dijo que era mejor así, sin contacto, de otro modo me volvería a dar cuenta de por qué acabé con todo. Tiene razón. Mi tú no eres tú. Mi tú es la idea de ti que he creado en mi cabeza, y esa es la persona a la que nunca podré olvidar. Pero no existe.
No hay comentarios:
Publicar un comentario