Apenas si recuerdo como se hacía esto...
Hace mucho, más de un año que no escribo, ni aquí ni en ningún sitio. No sé muy bien la razón.
Desde aquel momento han pasado muchas cosas, demasiadas para un cuerpo de 1.64 (contando tacones).
La verdad es que si intento recordar todo lo que he pasado es inevitable que se me salte alguna lágrima, y varias carcajadas y sonrisas de complicidad.
He estado buscándome a mí misma, si es que en algún momento me fui, o eso es lo que suele decirse. La verdad es que ha sido una etapa de recuperación, pero no de mí misma, sino de todos los golpes que he recibido, algunos cabría esperarlos, pero otros, hay otros que aún intento superar.
Tal vez haya sido hoy porque he vuelto a entender a Leiva, tras muchos años sin hacerlo, y eso sólo significa algo, y no del todo bueno, no al menos para los demás.
Lo que está claro es que hoy he vuelto a necesitar esto, he vuelto a necesitar gritar en letras minúsculas. Gritar y que nadie me juzgue. Tal vez, hoy ha sido el día en el que cambié el automatismo de estos dos años por la pasión que me caracterizaba.
Juro que pensé que era porque estaba madurando, que me hacía mayor, y dejaba de ser tan apasionada, y dejaba de llorar por lo malo y de reír por las cosas más simples. NO. Eso no es madurar, eso es pasar por la vida como si nada, pasar, y nada más. Ahora lo entiendo, no era más que un escudo, mi forma de protección, y ahora, ahora se acabó.
Estoy empezando a sentir, otra vez, y ahora me doy cuenta de lo que he perdido en el camino, aunque tal vez sea bueno en algunos casos, como en el de mi pequeño rock'nd roll, quien sabe cuántos años nos quedan, no voy a ser yo quien predique esta vez. Siempre hemos creído en algo del más allá, en un algo que nos guía, y estoy convencida de que así será y volveremos a vernos, si ha de ser... será.
También soy consciente de los que han estado ahí, como mi pequeño gran Gigante, que nunca se da por vencido, y me da fuerza, a mí y a medio país, aunque el otro medio no lo entienda. Es tan especial, tan diferente, tan único... es todo lo que necesito para seguir bien. Un café, solos, con pitillo, y frío, mucho frío, y lluvia, de esa que se respira, y te inunda los pulmones.
De él, el gran amor de mi vida. Hoy puedo asegurar que no ha ido el primero. No ha sido mi primer amor, ni me desnudó por primera vez (tampoco lo hizo mi primer amor), pero ha sido el único que me ha enamorado hasta dentro, de verdad, el único que me ha hecho ser yo, y me ha hecho quererme, y valorarme, como nadie sabe hacerlo. El chico de los ojos color caribe, y de la sonrisa reflejo. Él. Pensándolo bien, sí ha sido el primero en algo, el primero en tener los arrestos necesarios para jurarme, con pedrusco incluido, que me va a querer toda la vida.
De repente me he quedado sin palabras, ha sonado "Ciencia Ficción", y ésto, sí recuerdo cómo disfrutarlo.
Se echaba de menos. Y a ti también.
ResponderEliminarTenía que volver a pasarme como comentarista, es tradición.