Voy a dartela, voy a cerrar los ojos y a tirarme de cabeza, voy a pedirte que me hagas enloquecer cada día un poco más, que me dejes de decir ñoñerías y que me saques de quicio, que me pongas furiosa y tengas que calmarme.
No quiero recordártelo, pero tengo que hacerlo si quiero que esto vaya a algún lado, si quiero olvidarme de él y no dejarme atrapar por su maldita sonrisa otra vez.
No olvides quien soy, no intentes controlarme, ni domarme. Si no quieres que rompa tus límites, no los tengas.
Y a ti, que sé que vas a leerlo, gracias por seguir haciendo de las noches de sábado las mejores.
Cáceres, ya vamos.
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