domingo, 31 de julio de 2011

Hagamos que somos amigos, que tu no me quieres y que ya no me importas. Que es solo un pendiente. Que somos conocidos.
Vamos a contar mentiras. Yo primero.

viernes, 29 de julio de 2011

Gracias por dejar de ser tú mismo y darme otro verano de mierda. No me dolería tanto si no me hubieras prometido mil veces que tú nunca me harías eso.

Barbitúricos+Vozka en tres, dos, uno...
No sé como llamar a lo que nos ha pasado esta tarde. Bueno, tal vez sí, pero no me importa que sea eso, también tú sabes a lo que me refiero.
No me siento mal, ningún remordimiento de culpa me ha llegado a la cabeza hasta que me he metido en la ducha, olía a ti, no a tu colonia, a ti.
Me ha gustado, siempre me gusta bailar contigo ;)

Mi querida O'keeffe, cuanto necesito ahora mismo uno de tus cuadros terapeúticos.

miércoles, 27 de julio de 2011

Sólo tú sabes lo que significa para mí un "Te lo juro".

martes, 26 de julio de 2011


No la soporto.
Tengo flashback veraniegos que desembocaran en miles de pedazos de papel y bolas arrugadas al rededor de la cama.
Me pasa por ser yo, si no fuera tan yo ahora no estaría así, ni tú, ni él, y puede que incluso hubiera un "nosotros" pero no contigo.
Yo qué sé.

Joder, te echo de menos.

sábado, 23 de julio de 2011

No sé porque sigo dejando que pase ese no sé qué que tú y yo teníamos, debería cortarlo de golpe, yo tengo otra vida y tu quieres intentar lo mismo.
No me gusta, no quiero, quiero que sigas estando siempre para mí y que me vengas a buscar dentro de 10 años, como me prometiste.
No tengo derecho a quejarme, y lo sé. Tengo un hombre perfecto que me regala zapatos, cosa que tú nunca hiciste, ni siquiera pensaste.

No sé que coño hago diciendo esto, necesito que me destroces más, está claro. La cuestión ahora es si quiero hacerlo.

domingo, 17 de julio de 2011

Reina de los leones.



Voy a dartela, voy a cerrar los ojos y a tirarme de cabeza, voy a pedirte que me hagas enloquecer cada día un poco más, que me dejes de decir ñoñerías y que me saques de quicio, que me pongas furiosa y tengas que calmarme.
No quiero recordártelo, pero tengo que hacerlo si quiero que esto vaya a algún lado, si quiero olvidarme de él y no dejarme atrapar por su maldita sonrisa otra vez.

No olvides quien soy, no intentes controlarme, ni domarme. Si no quieres que rompa tus límites, no los tengas.

Y a ti, que sé que vas a leerlo, gracias por seguir haciendo de las noches de sábado las mejores.




Cáceres, ya vamos.